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Descargar catálogo número 30 – UniRío editora
Seguir editando: la bibliodiversidad
Juan Filloy atravesó casi un siglo entero escribiendo desde Río Cuarto. Durante buena parte de ese tiempo, sus libros circularon en tiradas mínimas, lejos de los grandes sellos y de las vidrieras de los centros, sostenidos más por la obstinación de su autor que por las condiciones que lo rodeaban. No esperó la venia de nadie ni un contexto ideal para escribir. Hizo de la persistencia una forma de estilo, y de su lugar en el mapa, una razón para seguir diciendo.
Esa obstinación es hoy, para nosotros, algo más que un legado literario: es una lección sobre cómo sostener la palabra propia cuando el contexto no acompaña. En nuestra edición anterior afirmamos que editar desde el interior era una política de la palabra. Este nuevo catálogo nos encuentra poniendo a prueba esa convicción en un tiempo que exige algo más que convicciones: exige persistencia, trabajo colectivo y la decisión de no retroceder.
Por eso, antes que nada, estas páginas quieren ser un agradecimiento. Este catálogo existe porque muchas personas decidieron que existiera. Autoras y autores que nos confiaron sus investigaciones, sus ensayos, sus ficciones y sus materiales de cátedra. Evaluadoras y evaluadores que leyeron con rigor y generosidad. Quienes corrigen, diseñan, diagraman, imprimen,
gestionan y distribuyen, en un trabajo muchas veces invisible que sostiene cada libro. Docentes, nodocentes, estudiantes y graduados que hacen de la Universidad Nacional de Río Cuarto una comunidad que piensa, escribe y publica. A todas y todos, gracias por un compromiso que no se mide en horas ni en recursos, sino en la certeza de que el conocimiento público merece circular.
Ese compromiso se volvió todavía más valioso en un contexto adverso para la uni-Seguir editando: la bibliodiversidad versidad pública argentina. La reducción de los presupuestos, el deterioro salarial y la desinversión en ciencia y cultura golpean directamente las condiciones en las que se produce y se comparte el saber.
Frente al ajuste, seguir publicando se volvió también una forma de resistencia. No una resistencia declamativa, sino cotidiana: la de cada libro que llegó cuando todo invitaba a postergarlo, la de cada colección que se sostuvo, la de cada proyecto nuevo que se animó a nacer.
Lo que está en juego no es solo la continuidad de una editorial. Es la defensa de un derecho: la bibliodiversidad. La historia de Filloy lo muestra con claridad: si la circulación de los libros dependiera solo de la lógica del mercado, buena parte de lo más valioso de nuestra cultura quedaría fuera de alcance. En un escenario editorial cada vez más concentrado, las editoriales universitarias públicas garantizan que existan libros que de otro modo no existirían.
Libros que narran nuestras regiones, que recuperan memorias locales, que sostienen campos disciplinares pequeños, que ensayan lenguajes y formatos propios. La bibliodiversidad es el derecho de los lectores a encontrar algo más que lo que dicta el mercado, el derecho de las comunidades a verse narradas y el derecho de quienes investigan y crean a ser leídos. Defenderla es defender la pluralidad misma de la vida democrática.
Este catálogo es, entonces, a la vez un agradecimiento y un compromiso. Agradecimiento a quienes lo hicieron posible; compromiso de seguir editando desde la universidad pública y para la sociedad que la sostiene. Como Filloy, elegimos persistir. Porque en tiempos de ajuste, publicar no es un gesto menor: es afirmar que el conocimiento es un bien común y que vale.
Gabriel Carini
Director UniRío editora



